Fundamentos del cambio

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Hay un dicho sabio que dice “la mente es un diamante”… Sí aprendes a pensar con un patrón determinado, te quedas en ello.
Buscamos nuestra identidad a partir de lo que observamos en el entorno. De entrada nos vale, son patrones existentes que nos sirven de referencia, pues todos tenemos puntos comunes. Al diferenciarnos, vamos creando nuestra propia manera de pensar, de llegar a las cosas. Es parte de la identidad y es algo único, pues no hay dos individuos iguales. Para avanzar, tenemos una identidad ya hecha que nos sirve de referencia. Me refiero a lo que somos como vida, nuestra identidad biológica. Parece una tontería tener en cuenta al cuerpo cuando estamos desarrollando la mente, pero es ese precisamente el error por el cual la sociedad está estancada, y avanza intentando encontrar esa identidad donde no está. El resultado es la falta de seguridad en uno mismo, pues no sabes quién eres. Esta falta crea más búsqueda externa, convirtiéndose en una tendencia, que además incrementa la dependencia. A lo que más llegamos es a uno mismo, cualquier capacidad ha de empezar en este punto. Yo le llamo “un punto seguro”.
Los fundamentos de nuestra identidad no están definidos socialmente, todo lo contrario, son rechazados alimentando la tendencia a buscar la integridad en dependencias…algo imposible en el punto de evolución donde estamos ahora, pues aunque la mente nos aparta de ese principio de unidad para entrar en una comprensión más diferenciada del entorno y de nosotros mismos, somos el resultado de toda esta evolución conjunta entre vida y mente, cuyo resultado es un ser íntegro, capaz de vivir los dos estados simultáneamente.

El resultado de ese error de fundamentar nuestra integridad en dependencias, se ve en la sociedad, y cada vez va a ser más evidente. El conocimiento se ha convertido en datos, no en el desarrollo de habilidades que te permiten llegar por ti mismo a cualquier parte. El desarrollo empezará a contemplarse cuando se considere a esta primera identidad. Es un punto seguro desde donde parte cualquier dirección de una manera ordenada y libre.
El “diamante” tiene que construirse de manera sólida, y las construcciones poco estables sostienen conocimientos sencillos, pero no conocimiento más complejo, como la esencia…los conceptos abstractos que fundamentan una información.
Conocer es un asunto en constante desarrollo. Aprendemos algo, y luego avanzamos añadiendo o profundizando más en ello como queráis decirle. Nos perfeccionamos en una línea de trabajo, pasando por todas sus cualidades. Nuestro desarrollo va paralelo a nuestras interacciones con el exterior. Si estamos limitados en un aspecto a nivel personal, se refleja fuera. Cuando nos abrimos, empezamos a avanzar, por eso el mayor retroceso es una mente cerrada, y esta no es más que una estructura hecha que condiciona una manera concreta y limitada de ver las cosas. La más grande que existe actualmente es la acomodación al desarrollo de ser la propia fuente de información. ¿Qué significa esto? Que hemos ido creando recursos externos para suplir los propios. El principio de autodeterminación no está desarrollado, y sostenemos la realidad con una tensión que cada vez estira más.

Pero el problema real es que no hay libertad de hacerlo como opción. Si una persona decide libremente seguir fomentando su dependencia pudiendo no hacerlo, perfecto. Es una opción tan válida como el no hacerlo. El que se acoge a la dependencia de cualquier recurso porque no tiene más opción, se condena, pues la única manera que tiene de seguir es esa. De hecho, es así como lo ve… No contempla la vida fuera de esas dependencias.
Este asunto, donde se intenta resolver en estos momentos es en el pensamiento. Crear una máquina de ideas sería algo sencillo, y aunque limitado a la multiplicidad que ya es mucho. ¿Acabaría supliendo el auténtico generador de ideas…un Ser Humano? ¿El próximo paso sería enchufarnos a una máquina para ser eternos? ¿Qué valor tiene eso para nuestra evolución? No olvidemos que una máquina es obra nuestra, lleva nuestra limitación cognitiva.

Una idea continuada en la acción mucho tiempo se acaba convirtiendo en una actitud, acaba siendo parte de uno mismo.
Existe algo que no se conoce y que es una cualidad que está en nosotros pues se encuentra en toda la materia. Es la capacidad de trascendencia. Cualquier cambio sólido está fundamentado en la conclusión de una interacción. Cuando hemos aprendido algo debemos pasar a otra lección si queremos avanzar. Con esto os quiero decir que el cambio está registrado dentro de nuestra información elemental como algo completamente necesario, y os aseguro que cuando debemos dejar ciertas cosas, algo dentro de nosotros nos avisa, pero es tan natural que no lo vemos como peligro o como algo fuera de lo común. Si la voluntad está dirigida al cambio, al progreso, lo veremos. Si la voluntad está dirigida a la acomodación, no haremos nada.

Hablar de cambios es ver lo que nos rodea como tiempo. Cuando hemos aprendido algo, toca pasar a otra cosa. Los cambios son parte importante de la existencia, para no perdernos nada. Es por eso que se fundamentan en las maneras de comprender, de llegar a una información. Para avanzar, debemos integrar otras maneras de hacerlo, pues el mismo progreso requiere actualizar nuestro “hardware”, si queremos poner un “software” más completo. Hacerlo todo “a su tiempo” nos permite solventar la entropía cotidiana (la tendencia al desorden, lo que llamáis cotidianamente caos), que tantos problemas producen, pues energía y tiempo van ligados.

Escrito por Meritxell Castells 17/11/2013

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