Sobre economía, crisis y principio de Justicia

 

Hablar específicamente sobre los detalles de la economía no es mi tema, pero todo lo que se expresa obedece a las mismas leyes, por eso conviven en este mundo. Se expresa el detalle, porque hay una ley que se manifiesta en mayor o menor exactitud.


Lo que estamos viviendo entonces, es una crisis de valores. Hemos llevado las cosas donde están, unos y otros. Hay ladrones porque hay quien se deja robar. Los valores que hacen que aparezcan las cosas que nos pasan son los que nos proporcionan aquello que produce la permanencia de las especies. La ley de la naturaleza está por encima de los acontecimientos en los que viven en los ecosistemas, sean en bosques o en ciudades, es lo mismo, pues se trata de una manera de convivencia. Estamos aprendiendo y todo es válido, y si la mejor manera de que aprendamos algo es vivir la experiencia del ladrón o del que es robado, perfecto. El aprendizaje es uno de los valores más importantes, asegura la supervivencia. A partir de ahí vemos cómo se expresa la química de lo que somos con todo lo que nos pasa.
Aprender…un acto que se va desarrollando como escalas, desde lo más sencillo, un objeto por ejemplo, a lo más abstracto, un principio.
Y parece que el protagonista de esta historia en estos momentos es el principio de lo justo.
La naturaleza se expresa con la ley del mínimo gasto energético. Los actos que parten de las leyes de las cuales venimos contribuyen a completar la expresión de dichos principios y a continuar nuestra existencia de una manera ordenada y libre. El desarrollo de lo humano en nosotros lo requiere. Ser justos implica seguir el principio de la naturaleza y añadirle la libertad de opción, que se presenta ante la experiencia de la posibilidad, el poder de escoger cuando desaparece la ignorancia. Y no hace falta entrar en procesos morales, la misma responsabilidad ante un acto determina una dirección, y es libre.
Vemos en la práctica una especie de desequilibrio de la naturaleza, que nos hace pensar en ella como algo frágil. Yo defino este estado como una experiencia de margen, que estira la exactitud de lo perfecto para abarcar experiencias que necesitamos como seres en evolución. Experiencias de libre opción, experiencias de poder… que sabiamente son aceptadas como posibilidad de aprender.
Obviamente, los que las viven no son conscientes, pues no podrían vivenciar el poder y se fastidió en invento.
En la práctica vemos una expresión desajustada de los valores, un abuso de poder fomentado principalmente por los que se lo permiten, inconscientemente llamado aunque parezca una aberración decirlo. Nadie nos engaña si no queremos ser engañados, aunque el tema está en el querer o no querer…hasta qué punto somos dueños de nuestros actos individuales de manera consciente o seguimos por defecto la voluntad de un colectivo. Algo se desvía de su “órbita” cuando se le permite vivir en un espacio “desorbitado”.
Pero ya os he dicho que estamos aprendiendo…todo vale. Si no estuviera dentro de las leyes de la materia, no se expresaría en la materia.
Vemos una expresión poco justa, no simbiótica por parte de los que tienen el poder, que consiste en ser conscientes de sus actos a partir de ellos hacia la expresión y no hacia las leyes, y eligen conscientemente el abuso. Hablo de conciencia hacia la expresión y no hacia las leyes pues si fuera así actuarían siguiendo una simbiosis. Lo que prevalece es la ley de la materia, y en un estado de convivencia sin conocimiento de ellas, lo que prevalece es la compensación. Nada se queda con nada de nadie, si te quedas con algo que no es tuyo lo acabas perdiendo por otro lado. Recordad, en este punto de evolución donde estamos, hay opción, pero no conocimiento real de las cosas.
Si el poder se expresa con abuso es porque se permite su existencia desde el otro extremo, que sigue la inercia del esperar a que sea el otro que piense por él. Y existe en todo momento la posibilidad de ser consciente de ello, manifestada en la pasiva lucha interna entre la inercia del seguir siendo alimentados o buscar el propio alimento.
Es evidente que, de momento gana la inercia… no deja de ser una opción tomada desde algún punto del poder decisivo. Si queremos que todo esto cambie se requieren cambios personales, lógico.
El poder está en lo que le damos valor, y es tomado por los que llegan a comprender la expresión de ese valor. En cada periodo de evolución prevalece el aprendizaje de un valor con respecto a otros, y es perfectamente llevado a su expresión desde todos los puntos de vista. Un gobierno de sabios es parte de esa expresión, pero como he dicho antes, se expresa todo sobre algo, sostenido por la química de nuestro desarrollo.
El valor máximo que conocemos de momento es la vida, y sostenerla requiere bienes, dinero para comprar alimentos, un techo donde dormir, pagar unos estudios con los que avanzar profesionalmente…parece una dependencia constante, impuesta por la misma existencia. Quizá el valor vida tal como lo conocemos no es el valor máximo, o podemos dar credibilidad a esa química que permite la existencia justa, y comprender cómo funcionan los intercambios en estos momentos… la “justa mesura”.

Posted by Meritxell Castells 9/2/2013

2 Comments

  1. El problema que vec, (hi ja ho em parlat jejejejeje), es que l’evolució de l conjunt de l’humanitat va en una direcció equivocada, per variades causes que aquí serien llargues de explicar, durant l’historia de l’humanitat s’han produït alts i baixos en del desemvolupament d’una conciencia colectiva que dongués es seus fruits per una convivencia lo més ética y correcta possible, on no hi hagués conflictes o els mínims si podes ser entre els homes.

    Una cosa sembla clara, estem en una época crucial per l’humanitat i tot els éssers vivents del planeta per decidi la direcció correcta en la que tenim que caminar tots plegats.

    Salutacion

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