Interacción compleja

 

El verdadero arte es saber vivir en el conflicto

 

En la entrada anterior os expliqué que el poder social está en la interacción. Comprender la simplicidad de este concepto es un tema de vivencia, aunque podemos empezar por su aspecto lógico. Hablamos de sociedad, que no es más que un individuo en un ecosistema “diferente”, donde hay un predominio de nuestra especie, animales con razonamiento en evolución hacia un ser humano. También tenemos manifestaciones diversas del reino mineral trabajadas y perfeccionadas por nosotros (máquinas que hacen el trabajo, edificios donde vivir, tecnología, etc). También hay representantes del reino vegetal y del reino animal más doméstico. Elementos básicos, agua, tierra, aire, fuego, pensamientos, sentimientos, sonidos, colores… Es nuestro ecosistema, que además se individualiza en cada pequeño espacio que tenemos cada uno.
Como aspecto común, es información, que es la parte que nos interesa para la interacción.
¿Por qué la interacción es un poder?
Vayamos a los ecosistemas originales, la naturaleza en su estado puro. Cada elemento de este ecosistema actúa con conocimiento innato de los otros elementos que coexisten en él. Es el “saber estar” porque se “es”.
Nuestra base biológica es esto. Aparentemente parece que lo hayamos olvidado pues nuestro comportamiento difiere del vivir en esa armonía natural, pero no es así del todo. El ecosistema sigue existiendo, nuestra evolución requiere integrar otros aspectos de la materia y lo estamos haciendo. Vivimos más rodeados de cemento que de vegetación, en contacto con elementos más nocivos que estamos integrando en nuestra materia… Son interacciones más complejas, nada más. El problema aparece con la resistencia a esta integración, que además es buscada por nosotros mismos. Como sociedad no queremos destruirnos, estamos intercambiando información más compleja, nuestros sistemas están preparados para tales interacciones, pues si no, no las viviríamos. Preceden al perfeccionamiento de los sistemas biológicos, aprenden a extraer la información que es útil, y el resto se elimina sin prejuicios. Dicho así parece una tarea fácil, y lo es. Las grandes interferencias son: la dualidad moral con la que clasificamos todo, la no creencia en nuestra base biológica y la no aceptación de los cambios como parte de una riqueza interactiva.
Todo lo que existe es información potencialmente activa para interaccionar con todo. Utilizamos el tiempo en el expresar cognitivo de interacciones más complejas, que son existencia, como cualquiera de nosotros. Integrar algo es comprenderlo, solo estamos practicando conocimiento.
Integrar en momentos complejos es solventar la adversidad, pues vivimos el conflicto de un cambio hacia otras expresiones vitales, que consideramos desequilibrio, y lo es con respecto al equilibrio conocido, sin considerar la existencia de más formas de existencia.
¿Cómo proceder entonces? Es tan sencillo como partir de lo conocido, lo integrado, nuestra base biológica. Partir del orden natural para continuar el próximo paso. Tecnología y naturaleza son elementos integrables, es posible una convivencia armónica entre ambas, en cualquier ecosistema. Es un arte saberlo hacer. La convivencia como sociedad parte de los principios de la materia, pues somos materia. La capacidad de llegar a la información nos aporta cualquier desarrollo. Es así como aprendemos a navegar en el conflicto. Desarrollarlas es dirigirnos hacia la expresión humana.

Posted by Meritxell Castells 14/4/2013

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Hit Counter provided by Skylight
%d a los bloggers les gusta: