Emprender desde el pensamiento, las nuevas mentes

14916917569_e692818511_zSi queremos cambiar las cosas debemos empezar por una nueva manera de generar lo que antecede a su ación, o sea, cuando las pensamos. Empecemos a entender esto teniendo en cuenta que tras la acción hay un pensamiento, y tras el pensamiento muchas veces una conducta, propia o adaptada, pero que en fondo pasa por una opción y una decisión de hacerlo así.
Con lo cual, si queremos cambiar la acción, observemos cómo es el pensamiento que la antecede, y nos vamos a encontrar de morros con algo que todavía es más innovador: la estructura, el patrón de esos pensamientos. La manera de pensar.

Pensar tiene maneras, sí. Es como un camino para llegar a un lugar, a la comprensión de algo. Es la manera en la que enlazamos una idea con otra, o avanzamos para llegar a una comprensión. Dependiendo de la naturaleza y el nivel de profundización en el conocimiento, será más adecuada una manera u otra, aunque en el fondo, si las trato de estructuras es por su carácter fijo, constante. Algo que se forma y queda como un patrón fijo en la mayoría de las veces. Cuando aprendes a pensar de una manera, te puedes quedar ahí, además de ser previsible, sobre todo si esa manera ha sido fruto de la educación, algo que se enseña como un patrón a todos por igual, creando personas que son más “máquina” que seres Humanos creativos.

Así pues la manera de pensar condiciona la estructura de la mente, le da una forma concreta y hace que lleguemos a las cosas de una manera u otra. Entonces, comprender algo dependerá de cómo pensemos, y si es una manera más simple, los fenómenos más complejos van a ser una tarea dura de llevar, pues una manera de pensar limitada limita, hasta tal punto que no se contempla la posibilidad de que las cosas puedan ser de otra manera.

La manera de pensar es un arma para la ignorancia consciente. Según sepas pensar llegas o no al conocimiento más superficial o más profundo de las cosas. Es un pilar que ponemos por delante como un filtro, por eso a veces se comporta como un arma de doble filo, alejándonos del conocimiento, separando lo que esa estructura no es capaz de “sostener”.
Pero eso no significa que no sea verdad, o que no exista… Una estructura limitada puede descartar una verdad. El límite de lo que podemos contener se comporta como un límite cerrado o abierto, entonces o nos quedamos ahí o trascendemos. Esto último es lo que se conoce como una mente abierta a diferencia de una mente cerrada. La mente abierta es una mente mutante, en constante transformación, adaptándose a nuevos retos. Es un camino abierto a nuevas formas, amoldándose a la montaña que queremos escalar para no dejarnos detalle.
Si la educación induce a una manera de llegar a las cosas y esa manera es enseñada a todos, el resultado es una sociedad previsible, y por lo tanto la comprensión será fácil de controlar. Si os fijáis los sistemas educativos en general no fomentan la creatividad ni el pensamiento abierto, ha de ser el profesor que por sí mismo quiera hacerlo porque tenga un punto de vista más amplio, más Humano. Los manuales son para las máquinas, la creatividad es un valor Humano.
Mi propuesta es emprender en el pensamiento. Las nuevas mentes son geniales, creativas, capaces de llegar a los niveles más avanzados de la información. Son abiertas, mutantes, pues los nuevos retos cognitivos son tremendamente desafiantes para las leyes que conocemos de la materia.
La realidad cambia de leyes según nos adentramos en niveles más elementales, y su comprensión ha de ser un acto de adaptabilidad. Una mente genial es obra nuestra, cada uno con su química y su privilegio 😉

Meritxell Castells 9/12/2014

Photo credit: Peretz Partensky

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