¿Realmente vamos hacia las máquinas?

 

El avance en la tecnología es cada vez más evidente. Creamos máquinas para verificar la verdad, justificando el no reconocimiento del método de verificación más exacto que existe, un ser humano. En todo este reconocimiento hay un freno casi imperceptible, para no rebasar el límite de la libertad que supone lo humano. Todo tiene su sentido, hasta este delicado evento.

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